Agosto 27
Xavier
Itzamarai no
quiso hablar conmigo el día de ayer. Cuando llegó a casa lo único que pidió es
estar con su mamá y después hacer sus deberes escolares. Insistí en que debía
de darme una explicación, más porque veía en su mirada un dejo de tristeza. ¿La
habrán asaltado? ¿Le habrán hecho algo? Le dijo a su madre que hablaría con
ella en cuanto se despidiera de mí. Antes de abrir la puerta de su casa me dijo
que estaba bien, que ya me lo explicaría mañana. Sin tener nada qué hacer, me
fui sin despedirme, enojado porque no pudo decirme en ese momento lo que le
había sucedido ¿tan grave era? Conduje a casa temiendo lo peor: una infidelidad
suya.
A la mañana siguiente, después del trabajo, la alcancé en su
escuela, tenía un par de materias que recursaba por la tarde, por lo que cuando
llegué a la hora en que terminaba su clase. En el camino pensé en todas las
posibilidades de su extraño comportamiento. Todas excepto lo que me dijo,
cuando nos sentamos en una de las jardineras de su escuela y ella, que en todo
ese camino no dijo nada y evitaba mi mirada, por fin habló:
–Tuve que mentir porque no quería que mi mamá supiera… –yo seguía
igual de intrigado– y no quería que esto se saliera de mis manos. Mi intención
no era preocuparte…
–Entonces: ¿por qué no me dijiste qué sucedía? –le dije un tanto
serio.
–Me dio miedo que hicieras algo más. No me mal entiendas, sólo son
cosas que pasaron en mi pasado y no quería que arruinaran nuestra rela…
–¿Puedes ir al grano de todo esto? –Interrumpí con el mismo tono.
–Se trata de un chico… –sentí una corazonada fría– un hombre de mi
pasado: Xavier.
Itzamarai me explicó lo que sucedió. El domingo por la tarde decidió
ir a casa de Vania, su amiga de la universidad, para estudiar para su examen y
preparar algunas tareas de otras materias. En el camino, en una estación del
metro, reconoció a su exnovio, quien iba acompañado de una chica muy hermosa (y
que después se enteró que era la novia de él). Éste se abrió paso por el vagón,
llevando de la mano a su novia, y se le acercó a Itzamarai. Le presentó a su
novia, quien hizo una cara de desdén a Itzamarai, y le preguntó si seguía con
la loca idea de entrar a la universidad y antes de que mi novia pudiera
responderle Xavier se dirigió a su novia y le dijo: “es que esta mensa cree que
va a lograr algo en la vida”, hecho que enfureció y entristeció a Itzamarai. Él
siguió con su perorata: "No sabes lo feliz que soy desde que saliste de mi vida, no creo que haya nadie que pueda respirar tranquilo contigo a su lado". La novia de Xavier se
reía, como encontrando divertido lo que su novio hacia con su expareja.
Itzamarai bajó de inmediato en la siguiente estación, escuchando aún algunas
palabras de él. “No sé cómo me pude fijar en ti”. Lo siguiente fue un llanto
mezclado con rabia, con dolor, con vergüenza, con un sentir iracundo hacia la
vida, el destino o lo que haya hecho que, después de tanto tiempo, volvieran a
cruzarse. Esa noche le pidió a Vania quedarse en su casa, le platicó su
situación y se desahogó toda la madrugada. Por un momento tuvo miedo de que
alguna vez le pasara aquella situación conmigo, de ahí el por qué del mensaje.
El resto del día no quiso hablar conmigo, esperando que entendiera por lo que
había pasado. Y es que no es fácil encontrarse con nuestros fantasmas y
confrontarlos, y menos aún cuando logran amilanarnos. Yo no supe si
reconfortarla o confesarle que había pensado en lo peor…
R. O.
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