Agosto 21
Celoscilación
“Nunca
comprenderás, mujer, que tu belleza encomiable forja sinrazones de los mortales
e incautos y que provocan la celoscilación que nos mantiene equilibrados.
Nadie comprenderá el deseo incrépate de
tus dones ni las miradas que te desnudan con un saludo y te cogen de soslayo y
despedida. Nadie podrá no mirarte sin que empotre su lívido entre los escondites
de tus relieves y nadie hablará sobre la verdad de tus pasos de celoscilación
que dejas en cada esquina, paradas y estaciones subterráneas, en los salones de
baile, las ventanas vecinas, las tardes en la Marquesa o los fines de semana de
camping.
Sólo unos cuantos conocen el ritmo de la celoscilación que ejerces
puntual con cada una de las manecillas del no me doy cuenta y en cada uno de
los segunderos que se prolongan en una charla. Sólo pocos se atreven a vivir el
quijotesco andar de tu celoscilación sin perder todas las canicas en el acto y
otras rarísimas veces logran hacer corte de oreja y rabo ante una masa irreconocible
de hombres que saben a lo que están jugando y se quitan el sombrero faena tras
faena por no ser derribados por la celoscilación. Celoscilación que hace perder
a más de uno porque no logra comprender que todo es parte de la celoscilación
que produces, queriéndolo o sin querer –poco importa–, a destajo y medida de
quien se atreve a pronunciarte.
Sólo algunos han perdido el tacto y el interés de conducirse por los
tiempos y vaivenes de la celoscilación, mas no están a salvo porque no se sabe
en dónde ni cuándo ni en qué momento aparecerá de nuevo el zigzag de sus miedos
y culpas que no son más que la celoscilación de saberte libre, y por libre,
resuelta. Celoscilación el juego que todos jugamos lanzando palabras que
esperan eco convertido en palabras tuyas y si se logran y si las leo por mero
accidente o paranoico desparpajo me siento perdido y lastimado y digo que fue
trampa aunque sean reglas del juego. Celoscilación que se compra, se vende,
moneda de intercambio, castigo injustificado, azote de las almas buenas, ruleta
rusa del desubicado, tiro de gracia para el primerizo, entretenimiento del
experto, calca de nuestros apegos, fantasma frenético, despedida y adiós de los
ingrávidos, amantes fieles todos de la celoscilación que aparece siempre y de pronto
con sólo mencionar tu nombre y con ello tu existencia y la mía y la de esta sempiterna
celoscilación”.
R. O.
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