Septiembre 3
Momentos
Mi vida no ha cambiado. Sigo en la misma rutina
del ejercicio, el trabajo, acompañar de vez en cuando a mi novia y leer. Una
monotonía que me ha tenido casi al borde del aburrimiento, pero que reconozco
como una fiel guarida tras las decepcionantes noticias de no haber conseguido
aquel empleo tan deseado. Y pese a aquella triste noticia, los días se suceden
a sus noches respectivas, sin tener la menor intención de virar a un lado, de
detener el camino o hacer un giro abrupto. Eso sí, cada día me hago más consciente
de mi edad, y que no he logrado hacer gran cosa. Messi y yo tenemos la misma
edad y él es un deportista de talla internacional. Y yo apenas si logro llegar
a la quincena sin pedir prestado.
Pero hay cosas buenas, he continuado con
el ejercicio y a casi un mes mi novia me ha dicho que ya se nota la diferencia.
Incluso, una vez que visité a Violeta a su departamento, me pesé en su báscula
y confirmé con mis propios ojos que tenía ya dos kilos y medio debajo de mi
peso (digno de ser considerado para lidiarse en alguna plaza de toros). Yo
también he notado aquellas diferencias: los pantalones ahora me los puedo
cerrar con más facilidad y colocarlos cerca del ombligo, cuando antes no
pasaban de la pronunciación de la barriga. Mi resistencia cada vez es mayor e
incluso, según Itzamarai, mi piel ha retomado una sensación fresca. En cuanto
al trabajo, aunque sigo manteniéndome en el mismo puesto de siempre, he conseguido
algunos trabajos extra y otros por fuera. Algunas ediciones, clases y hasta
corregir tesis de licenciatura (en redacción claro) me han valido el dinero
suficiente como para la gasolina o los pasajes.
A través de Viridiana, y como
agradecimiento por haberla sacado de aquel trabajo urgente hace semanas, ella
intervino con el consejo editorial para proponerme a elaborar un especial de
literatura. Cada año, la revista entrega un número especial a sus suscriptores
más antiguos (de diez años para arriba) con un libro con contenido que varía
conforme pasa los años. Desde ensayos científicos hasta biografías históricas,
pasando por manuales de cocina y especiales sobre el origen de la navidad,
aquellos libros han sido una referencia que le ha valido a la editorial tener
un constante crecimiento de suscriptores. En este año se presentaría uno sobre
cuento y cuando Viridiana se enteró no tardó en recomendarme, pues sabía de mi
gusto por aquel género literario. El especial se resumió a un autor en
específico, y propuse que fuera sobre Carlos Fuentes, de quien conozco casi
toda su obra cuentística “de pe a pa”. Al consejo editorial le resultó
interesante la propuesta y decidieron darme luz verde. Tenía que entregar a más
tardar en octubre aquella selección y presentación, para que hubiera tiempo
necesario de revisarla, proponer algunos cambios (si los necesitaba) y enviarlo
lo más pronto posible a la imprenta para que pudiera entregarse a más tardar en
enero. Entonces entendí que, quizás, estaba en un error al esperar que las
cosas sucedieran, que se dieran por sí mismas; así como el ejercicio, que requirió
de días constantes de ejercicio y dieta para bajar algunos kilos, debía de
esforzarme para lograr un mejor puesto. Los momentos no llegan: se trabajan.
R. O.
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