Septiembre 15
Gritosquedades
“No hay ninguno que se salve cuando de
gritosquedades se trata. Gritosquedades a la primera hora de la mañana, con el tránsito
que empeñas en llamar tráfico, de conductores que van mentando madres y tocando
y tocando y tocando el claxon hasta el hartazgo. Gritosquedades la señora que
vende atoles en su triciclo por todas las calles desde temprano, sin importarle
que sea domingo y te despierte. Gritosquedades el patrón que se empeña en
decirte que no es como lo estás haciendo sino que debe de ser como el lo
quiere. Gritosquedades urbanas que se niegan a desaparecer, como quien compra
fierro viejo o te ofrece tamales, patitas y elotes con su harto chile y su
harta mayonesa. Gritosquedades el gondolero que va marcando rumbos, direcciones
y destinos para que los futuros pasajeros estén enterados y puedan subir al
camión. Gritosquedades blasfemas, desiertas y con cierto aire de renovación.
Gritosquedades en todos los estadios
porque anotaron un gol, falló el penalti, se barrió a matar o marcó una falta
que no era. Gritosquedades en el box, la lucha libre y las peleas del
vecindario. Gritosquedades las marchas desgastadas, los arrebatos del pueblo y las
consignas de autoayuda. Gritosquedades de alumnos que buscan germinar consciencia
desde el señalamiento y la nula empatía. Gritosquedades en todos los tianguis,
en todas las baratas, en todas las liquidaciones. Gritosquedades de los niños
que se pelean, los que truenan pirotecnia y los que se mueren de hambre.
Gritosquedades del dolor causado por la herida, por una bala o por la muerte
misma. Gritosquedades para imponer la opinión sobre el otro, para intimidar,
para dialogar, para convencer. Gritosquedades que proclaman al diablo las
instituciones. Gritosquedades que provocan burla y pena ajena. Gritosquedades
que quieren despertar a un pueblo dormido y gritosquedades que responden ya
estamos despiertos y poco importa lo que pase. Gritosquedades que se quedaron
como un nudo en la garganta.
Por suerte hoy se celebra, se festeja y
se conmemora. Por suerte hoy hay gritosquedades patrias, de identidad comprada
a ciegas, discurso tragado por la fuerza. Gritosquedades de país grande, del sí
se puede, del este es mi país y esta es mi gente. Gritosquedades negadoras,
plus ultra, arriba de un tabique o de un kilo de tortillas por no querer ser
parte del resto de gritosquedades nacionales. Gritosquedades de no pasa nada,
ya merito y ahí pa´ la otra. Gritosquedades de ruptura, de ignorancia, de
pinches revoltosos y de pinches huevones. Gritosquedades de la noche, en una
habitación rentada por horas. Gritosquedades su puta madre. Gritosquedades que
siguen, que no se van y si se marchan siempre vuelven. Gritosquedades
culpables, culposas. Gritosquedades que conforman, distorsionan, enajenan,
promueven, victimizan, transgreden. Gritosquedades actuales, pasadas y futuras
todas reunidas en gritosquedades paternales y más maternales. Gritosquedades de
cada quince de septiembre, de viva México, de viva el pueblo, de muera el mal
gobierno. Gritosquedades que complacen a todo mundo, empezando con nosotros”.
R. O.
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